Majo Ortiz: la primera arquera peruana en ser fichada en el exterior

Cuando María José salía al parque a jugar fútbol con su padre y su hermano, a los dos años de edad, en ningún momento pasó por su cabeza que este deporte se convertiría en su pasión y la razón por la que, dieciocho años después, dejó el Perú.

"Nunca supe cuándo pero decidí ser portera. Siempre que jugaba con mi hermano, él me mandaba al arco. Crecí y me acostumbré a estar bajo los tres palos", cuenta sobre cómo se inició en el balompié.


Majo y el balón siempre han sido buenos amigos (Archivo)
Durante su etapa escolar, en el Colegio Italiano Antonio Raimondi, encontró más seguridad dentro del arco. "Cuando comencé a jugar en el equipo de mi escuela entendí que esto era realmente lo que quería hacer. Al año siguiente, durante los Juegos Olímpicos Londres 2012, vi por primera vez a la Selección Femenina de Estados Unidos y eso me inspiró y me ayudó a confirmar la decisión que estaba tomado: ser portera profesional".

Siempre estuvo dispuesta a dedicarle el tiempo necesario al fútbol y dar todo de sí para ser la mejor en su posición. "Mi entrenador me recomendó que vaya al Club La Cantera porque veía mucho potencial en mí. Cuando egresé del colegio fui a pasar la prueba e ingresé", señala. Seis meses estuvo entrenando en la escuela de formación, pasó del nivel pre-competitivo al competitivo y formó parte del equipo que juega el Campeonato Metropolitano, a los diecisiete años.

En ese lugar se mantuvo hasta que, tres años después, llegó que el acontecimiento más importante de su corta carrera deportiva. El Club Seminario de Uruguay hizo contacto con ella pues quería contratarla para ser titular en el once que participa en la Primera División del Torneo Femenino de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).

Y así ocurrió, a partir de marzo de este año, Ortiz dejó al Perú y su familia para instalarse en la capital charrúa. "El fútbol aquí es una sensación totalmente distinta. En Lima siempre entrenabamos y jugábamos en grass sintético de la Videna. Una de las ventajas de jugar aquí es que todas los terrenos de juego tienen grass natural y cada club cuenta con uno propio. Esas cosas me hacen sentir más profesional", sentencia.


Atajar en el exterior, listo. (Archivo)
Sin embargo, su vida allá no está totalmente avocada al fútbol. Sabe que la vida de una futbolista suele ser muy corta y que debe instruirse para el futuro. Ella estudia diseño de interiores en la Universidad ORT. "Me gusta crear espacios, diseñarlos; en un mismo sitio todos vemos cosas distintas. Tal vez eso tenga relación, también, con el fútbol porque trato de verlo a mi manera y formar o buscar espacios vacíos para jugar", acota.

Su rutina diaria es estudiar en las mañanas y entrenar por las tardes. Los días de partido, ella y el resto del equipo se encuentran en algún lugar de la ciudad para ir en caravana hacia el estadio. "Me he adaptado rápidamente a vivir aquí, los uruguayos son personas muy cálidas. En el club soy la única extranjera y mis compañeras me ayudaron a integrarme. Vivo en casa de una familia que es amiga de mis padres, pero probablemente me mude en unos meses porque vivo lejos del centro", detalla.

Bajo los tres palos en donde se siente más cómoda (Archivo)
"Sé que soy la primera arquera peruana que ha sido fichada por un club extranjero. Eso me motiva mucho, sin embargo mi sueño es ser convocada a la Selección Nacional, sería el máximo honor", confiesa. 

Majo -con chaleco morado- y sus compañeras.
"Desde los dos años juego fútbol. Siempre que me preguntaban en qué posición jugaba, mi instinto era ir al arco; un reflejo involuntario me hacía caminar hacia la portería", finaliza.

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